Poesía

Su tío Emeterio Gutiérrez Albelo fue uno de los poetas más reconocidos de Canarias, nacido en Icod de los Vinos e hijo del historiador y cronista oficial de dicha ciudad, Emeterio Gutiérrez López, que también fue director del periódico «La Comarca».

Guillermo Albelo no ha seguido los pasos de su tío pero si el de la poesía implícita en las letras de sus canciones y, excepcionalmente, ha dado rienda suelta a su parte literaria, escribiendo algunos poemas, pero con un profundo respeto a los verdaderos profesionales, como él dice.  Uno de esos poemas está dedicado a Emeterio Gutiérrez Albelo y otros que han sido premiados en certámenes internacionales en Suecia, Canadá y Estados Unidos. También se ha adentrado algo en el mundo del relato corto y el microrrelato.

Estos son algunos de sus reconocimientos en este campo:

2005 – Primer Premio – Pluma de Platino – Festival de la Canción de California (San Francisco – USA)
2005 – Segundo Premio – Global Lyric Awards (New York – USA)
2006 – Segundo Premio – Narrative Song Lyrics International Competition (Montreal – Canadá)
2007 – Primer Premio – International Narrative Song Competition – (Montreal – Canadá)
2008 – Primer Premio – «Premio Pablo Neruda» –  Festival Internacional Víctor Jara (Estocolmo – Suecia)
2010 – Primer Premio – FestiVegas  – Mejor Letra de Canción Original (Las Vegas – USA)
2011 – Pluma de Plata – Festival de la Canción Latinoamericana de California (San Francisco – USA)
2014 – Premio Prensa de California – Festival de la Canción Latinoamericana (San Francisco – USA)

Ya no hay más tiempo

© Guillermo Albelo

Homenaje a Emeterio Gutiérrez Albelo

Un pensamiento en tus labios
Se hace eterno en el tiempo
Como el niño se hace sabio
Y la brisa  torna en viento.

Dos horizontes, dos soles,
Cada uno en un lado,
El espejo de las aguas
Y nosotros separados.

Tres eran tres las virtudes
Caridad de un corazón abierto
Fe en lo infinito y lo eterno
La esperanza de que fuera cierto.

Cuatro gotas de rocío
En corriente  cristalina
Tus canciones en un río
Que suenan y suenan divinas.

Cinco luces en la aurora
Que se encienden y se apagan
Luchan por seguir con vida
Como un barco que se escora.

Seis razones para amarte,
tu cuerpo, tú misma
Tus besos, tu estela,
Tus formas, tu arte.

Siete números mágicos
Que se suman al hechizo,
Multiplican sus embrujos
Y me envuelven en sus rizos.

Ocho llaves, una puerta
Elige la que tú quieras,
Todas abren un deseo
Un misterio, una espera.

Nueve planetas que eran
Han perdido un buen amigo
No era tan importante
¿Harán lo mismo conmigo?

Diez preguntas sin respuesta
Que me hago cada día
Cinco son de tristeza,
Cinco son de alegría

Toda pregunta en tus ojos
Tiene respuesta en las olas
Un lado gris y otro rojo
Si estás en ti no estás sola.

Cada caricia en un sueño
Es suavidad como un beso
Pasión, estima, desdeño
Es aquello, es esto, es eso.

Algo que suena en la noche
Es el alma de la vida
Que al final pone broche
Y se acaba la partida.

Nada te queda en las manos
Todo lo llevas contigo
Lo llevas puesto en el alma
Pues ya no tienes vestido.

Algún rincón de mi estrella
Que toco temblando de amor
Está lleno de ti, vacío de ella
Me regala su brillo, su resplandor.

Alguien nos mira de lejos
Se acerca y nos abraza
Es el destino que sigue
Nuestras huellas y nos caza.

Nadie parece feliz
Se esconden las fantasías
Las sonrisas se disipan
La pasión está vacía.

Algo que encuentro en las nubes
Cuando las miro despacio
Cien formas y caras
Y todo en tan poco espacio.

 A veces sueño despierto
Recorro lo cierto y lo incierto
Me pierdo en aquello encubierto
No alcanzo, no atino, no acierto.

Ante la duda mejor callarse
Mejor no hablar y escuchar
Pero a veces hay que intentarlo
Aunque pueda uno equivocarse.

Bajo un semblante sombrío
Puede esconderse una sonrisa
Una esperanza de rocío
Y más que el viento una brisa.

Como decía mi abuelo
Los años son como meses
Los meses como días
Y los días se van al vuelo.

Con ella iría al fin del Mundo
Viajaría por el Universo
Caminaría sobre los mares
Y hasta le escribiría un verso.

Contra la fuerza de un huracán
Un tornado,  una tormenta, un volcán
Contra todos ellos lucharía
Por ella, por su besos, su alegría.

De aquí para allá sin parar
Vagando entre desechos
Cargando con mis pertrechos
No sé cuando se va acabar.

Desde aquella noche tan triste
Con tu mirada robando las estrellas
No sé por qué ni como lo hiciste
Pero tus lágrimas eran ellas.

Por eso y por lo otro
Por lo de siempre y por aquello
Por no llegar a ninguna parte
Como una carta sin sello.

Para que quiero mirarte
Si no puedo tenerte
Para que quiero quererte
Si nunca estoy en tu mente.

Sin ti soy como una ola
Que pierde su fuerza y llora
Sin ti el fuego aminora
Muere y se apaga su hora.

Aunque el agua se escurra
Entre mis dedos, entre las grietas
Siempre me queda una gota,
Tus suspiros, tu silueta.

Dime que no volverás,
Vuelve a decírmelo
Entonces será cierto
Que mi vida es un desierto.

Nunca morirán las ideas,
Morirán los amantes
Morirán los poetas
Seguirán las mareas.

Risueño pasea el aire
Con aires de grandeza
Grandes son los deseos
Deseando risas

Esperando la espera
Matando la muerte
Eclipsando el eclipse
Teniendo que tenerte.

Escribiendo en la nada
Reinventando las hadas
Inspirando caricias
Ondeando las alas.

Guerras para la paz
Útiles para matar
Tempestades creadas
Inteligencia malabar.

Ejecuciones de ideas
Revoluciones en flor
Remiendo del pasado
En la duda, en el ardor.

Zeta, la  última letra
A, tú eres  la primera
Las otras entre vosotras
Buscando siempre una quimera.

Extremadamente ligera
Ligeramente olvidada
Olvidemos olvidarnos
Que el olvido es la nada.

Mil deseos realizados
Novecientos sentimientos
Cinco infinitos poemas
Fin, ya no hay más tiempo.