Primer premio y sin trofeo

En 1992 participé en el Festival de la Canción del Norte, en el municipio de Santa María de Guía en la isla de Gran Canaria. Era la primera vez que participaba en un certamen musical.

Había presentado  dos canciones y las dos habían pasado a la final y estaban entre las diez posibles ganadoras.

Uno de los temas era «Guíame», interpretado por la cantante lanzaroteña Begoña y el otro era «Como una paloma».

Acompañando a los intérpretes de las canciones, cuatro excelentes músicos tinerfeños: José Juan Rivero y Juan Carlos León (teclados), Miguel Díaz (batería) y Antonio Reyes (bajo).

Lo de «Guíame» era un poco un juego de palabras, ya que el certamen era en el municipio de Guía y el nombre del festival «De la Canción del Norte». El estribillo rezaba: «Guíame hasta el norte», como puede verse en la letra.

No tengo recuerdo sonoro de ninguna de las canciones en el festival pero de «Como una paloma» realicé una nueva producción un año más tarde para otro cantante, el gran canario Paco Guedes:

Adentrándonos en la historia del festival, en  la segunda edición, celebrada en 1971 obtuvo el Primer Premio uno de los canarios eurovisivos: Braulio, con su canción «Mi amigo el pastor»: Trofeo y 7.000 pesetas.
Hace tiempo, hablando con él, lo comentábamos.

Volviendo a 1992, finalizó la parte competitiva del festival y, mientras el jurado deliberaba, José Vélez, otro gran artista canario y también representante en Eurovisión, ofreció parte de su conocido repertorio, como artista invitado, al público que llenaba el campo de fútbol de La Atalaya.

Esa noche me acompañaba Elena, mi esposa y también se dieron un salto a la isla hermana mis amigas Cari y Loli, managers del grupo infantil «Rainbow» del cual yo era compositor y productor.

No sabía que iban a estar en el festival y quedé gratamente sorprendido, sobre todo cuando me dijeron en el «backstage», cuando esperábamos los resultados, que habían ido para ver que cara se me ponía cuando me dijeran que había sido el ganador, porque era tal su confianza en mí que estaban totalmente seguras que iba a obtener el primer premio, aún sin haber oído previamente el resto de canciones participantes.

Buenas amigas y colegas y además parece que eran fans de mi música. Yo no estaba tan seguro pero bueno, tenía mis ilusiones de poder ver mi canción entre las tres primeros clasificadas. Supongo que como el resto de compañeros que participaban.

Estaban también a nuestro lado los cuatro componentes del grupo para el que había arreglado las dos canciones y había acompañado las actuaciones de los dos cantantes que representaban mis composiciones en el festival, que, como ya dije, eran: José Juan, Juan Carlos, Antonio y Miguel, buenos amigos y el último de ellos también primo mío. Gran equipo.


Foto: A la espera de los resultados

Seguíamos en el backstage ya que para anunciar los ganadores y entregar los premios sólo llamaron al escenario a los intérpretes. Algunos intérpretes eran los propios autores de las canciones que competían, pero no era ese mi caso. Muchos nervios y finalmente oímos la voz del presentador, un conocido periodista de TVE en Canarias, que anunciaba:

«Pico de Oro» – Primer Premio del Festival – Canción original: «Como una paloma»  – compositor de la música y autor de la letra: Guillermo Albelo.
Premio: Trofeo «Pico de Oro» y 400.000 pesetas.

Y para el cantante:

«Premio a la Mejor Interpretación»: Trofeo y 100.000 pesetas.

Sólo lo oíamos ya que, desde donde estábamos, justo detrás del escenario, no podíamos ver lo que sucedía «sopra il palco», como dicen los italianos.

Me abrazaron y felicitaron mi esposa y mis dos fieles fans. Yo, sinceramente, me quedé un poco ipertérrito. Era la primera vez que me presentaba a un certamen musical y lo ganaba. Fue la primera parte del «shock». También un gran abrazo y felicitaciones con los componentes del grupo.

Pasaron unos minutos y esperábamos a pie de escalera a que bajara del escenario el intérprete, que había recogido los dos trofeos:
el mío, como ganador del festival, primer premio del certamen («Pico de Oro») y el suyo a la mejor interpretación del festival.

Cuando por fin bajó y llegó hasta mí portando los dos trofeos, lo abracé y felicité y le pregunté que cual era el mío. Sin el más mínimo atisbo de duda, me dijo literalmente: «los dos son míos». Esa fue la segunda parte del «shock» ya que su respuesta me dejó totalmente fuera de juego.

La cosa quedó ahí, ya que al día siguiente me iba a Madrid para pasar una semana y después de la cena que nos ofrecieron, nos fuimos a dormir y, temprano en la mañana, de vuelta a Tenerife con un verdadero sentimiento de tristeza y vacío. Lo único que me llevaba del festival era el cheque nominal que me había entregado personalmente el concejal de fiestas, su felicitación y también la del alcalde, no quedándome ninguna otra constancia testimonial, salvo las noticias en la prensa del archipiélago y algunas fotos que comparto aquí y que agradezco a Antonio Reyes, uno de los compañeros del grupo.

De vuelta desde Madrid llamé al cantante y le dije que quería hablar con él. Nos vimos esa misma mañana y le comenté lo que pensaba sobre lo que había pasado y le reclamé mi trofeo, que estaba otorgado al compositor y autor de la canción original ganadora.

Me ofreció una foto de mi propio trofeo, algo que, evidentemente, no acepté.

En la foto: Después del festival, los cuatro compañeros del grupo y los dos trofeos:
El de la izquierda correspondiente a la mejor interpretación y el más grande,
el mío, «Pico de Oro» – Primer Premio del Festival a la mejor canción original. 

El segundo premio fue para otro compositor tinerfeño y el tercero para un cantautor del mismo municipio en el que se celebraba el concurso. Ellos si tuvieron la suerte de poder mostrar sus trofeos en sus vitrinas.

No guardo rencor pero tenía que contar la historia, porque siempre me quedó ese sentimiento de tristeza, más por el hecho que por el pedazo de hojalata.  De todas formas la vida sigue y deseo que nos vaya bien a todos y que todos vayamos consiguiendo nuestras metas como resultado de nuestro esfuerzo, dedicación y tal vez hasta de talento, si lo tuviéramos. Hay un camino para cada uno, si sabemos encontrarlo. Lo que encontremos al final ya depende de los factores que acabo de mencionar y de otro muy importante: Tener suerte pero que, si llega ese instante, que te pille trabajando.

Desde entonces, el tiempo me ha regalado bellos momentos, numerosos reconocimientos en muchos países y ha llenado mi vida de música. Y como se dice que la música es un lenguaje universal, también lo es en el Universong  el festival internacional de música, que junto a un gran equipo, creé en 2001 y en el que han participado artistas de más de 60 países. Eso si es un premio de verdadero lujo. Gracias a la vida y no sigo más porque van a decir que tengo un «Pico de Oro» y como ya he contado, no es verdad.