Primer premio y sin trofeo

En 1992 participé en el Festival de la Canción del Norte, en el municipio de Santa María de Guía en la isla de Gran Canaria. Era la primera vez que participaba en un certamen musical.

Había presentado  dos canciones y las dos habían pasado a la final y estaban entre las diez posibles ganadoras.

Uno de los temas era «Guíame», interpretado por la cantante lanzaroteña Begoña y el otro era «Como una paloma».

Acompañando a los intérpretes de las canciones, cuatro excelentes músicos tinerfeños: José Juan Rivero y Juan Carlos León (teclados), Miguel Díaz (batería) y Antonio Reyes (bajo).

Lo de «Guíame» era un poco un juego de palabras, ya que el certamen era en el municipio de Guía y el nombre del festival «De la Canción del Norte». El estribillo rezaba: «Guíame hasta el norte», como puede verse en la letra.

Esta es la maqueta de «Como una paloma» que enviamos al festival. Colaboraron en la instrumentación mis compañeros de Salsarrica Lorenzo Suárez y Miguel Lemus.
No tengo grabación de video de la gala final del festival.

Un año más tarde realicé una nueva producción para otro cantante, el gran canario Paco Guedes. El álbum contenía también otras canciones de mi autoría

Adentrándonos en la historia del festival, en  la segunda edición, celebrada en 1971 obtuvo el Primer Premio uno de los canarios eurovisivos: Braulio, con su canción «Mi amigo el pastor»: Trofeo y 7.000 pesetas.
Hace tiempo, hablando con él, lo comentábamos.

Volviendo a 1992, finalizó la parte competitiva del festival y, mientras el jurado deliberaba, José Vélez, otro gran artista canario y también representante en Eurovisión, ofreció parte de su conocido repertorio, como artista invitado, al público que llenaba el campo de fútbol de La Atalaya.

Esa noche me acompañaba Elena, mi esposa y también se dieron un salto a la isla hermana mis amigas Cari y Loli, managers del grupo infantil «Rainbow» del cual yo era compositor y productor.

No sabía que iban a estar en el festival y quedé gratamente sorprendido, sobre todo cuando me dijeron en el «backstage», cuando esperábamos los resultados, que habían ido para ver que cara se me ponía cuando me dijeran que había sido el ganador, porque era tal su confianza en mí que estaban totalmente seguras que iba a obtener el primer premio, aún sin haber oído previamente el resto de canciones participantes.

Buenas amigas y colegas y además parece que eran fans de mi música. Yo no estaba tan seguro pero bueno, tenía mis ilusiones de poder ver mi canción entre las tres primeros clasificadas. Supongo que como el resto de compañeros que participaban.

Estaban también a nuestro lado los cuatro componentes del grupo para el que había arreglado las dos canciones y había acompañado las actuaciones de los dos cantantes que representaban mis composiciones en el festival, que, como ya dije, eran: José Juan, Juan Carlos, Antonio y Miguel, buenos amigos y el último de ellos también primo mío. Gran equipo.


Foto: A la espera de los resultados

Seguíamos en el backstage ya que para anunciar los ganadores y entregar los premios sólo llamaron al escenario a los intérpretes. Algunos intérpretes eran los propios autores de las canciones que competían, pero no era ese mi caso. Muchos nervios y finalmente oímos la voz del presentador, un conocido periodista de TVE en Canarias, que anunciaba:

«Pico de Oro» – Primer Premio del Festival – Canción original: «Como una paloma»  – compositor de la música y autor de la letra: Guillermo Albelo.
Premio: Trofeo «Pico de Oro» y 400.000 pesetas.

Y para el cantante:

«Premio a la Mejor Interpretación»: Trofeo y 100.000 pesetas.

Sólo lo oíamos ya que, desde donde estábamos, justo detrás del escenario, no podíamos ver lo que sucedía «sopra il palco», como dicen los italianos.

Me abrazaron y felicitaron mi esposa y mis dos fieles fans. Yo, sinceramente, me quedé un poco ipertérrito. Era la primera vez que me presentaba a un certamen musical y lo ganaba. Fue la primera parte del «shock». También un gran abrazo y felicitaciones con los componentes del grupo.

Pasaron unos minutos y esperábamos a pie de escalera a que bajara del escenario el intérprete, que había recogido los dos trofeos:
el mío, como ganador del festival, primer premio del certamen («Pico de Oro») y el suyo a la mejor interpretación del festival.

Cuando por fin bajó y llegó hasta mí portando los dos trofeos, lo abracé y felicité y le pregunté que cual era el mío. Sin el más mínimo atisbo de duda, me dijo literalmente: «los dos son míos». Esa fue la segunda parte del «shock» ya que su respuesta me dejó totalmente fuera de juego.

La cosa quedó ahí, ya que al día siguiente me iba a Madrid para pasar una semana y después de la cena que nos ofrecieron, nos fuimos a dormir y, temprano en la mañana, de vuelta a Tenerife con un verdadero sentimiento de tristeza y vacío. Lo único que me llevaba del festival era el cheque nominal que me había entregado personalmente el concejal de fiestas, su felicitación y también la del alcalde, no quedándome ninguna otra constancia testimonial, salvo las noticias en la prensa del archipiélago y algunas fotos que comparto aquí y que agradezco a Antonio Reyes, uno de los compañeros del grupo.

De vuelta desde Madrid llamé al cantante y le dije que quería hablar con él. Nos vimos esa misma mañana y le comenté lo que pensaba sobre lo que había pasado y le reclamé mi trofeo, que estaba otorgado al compositor y autor de la canción original ganadora.

Me ofreció una foto de mi propio trofeo, algo que, evidentemente, no acepté.

En la foto: Después del festival, los cuatro compañeros del grupo y los dos trofeos:
El de la izquierda correspondiente a la mejor interpretación y el más grande,
el mío, «Pico de Oro» – Primer Premio del Festival a la mejor canción original. 

El segundo premio fue para otro compositor tinerfeño y el tercero para un cantautor del mismo municipio en el que se celebraba el concurso. Ellos si tuvieron la suerte de poder mostrar sus trofeos en sus vitrinas.

No guardo rencor pero tenía que contar la historia, porque siempre me quedó ese sentimiento de tristeza, más por el hecho que por el pedazo de hojalata.  De todas formas la vida sigue y deseo que nos vaya bien a todos y que todos vayamos consiguiendo nuestras metas como resultado de nuestro esfuerzo, dedicación y tal vez hasta de talento, si lo tuviéramos. Hay un camino para cada uno, si sabemos encontrarlo. Lo que encontremos al final ya depende de los factores que acabo de mencionar y de otro muy importante: Tener suerte pero que, si llega ese instante, que te pille trabajando.

Desde entonces, el tiempo me ha regalado bellos momentos, numerosos reconocimientos en muchos países y ha llenado mi vida de música. Y como se dice que la música es un lenguaje universal, también lo es en el Universong  el festival internacional de música, que junto a un gran equipo, creé en 2001 y en el que han participado artistas de más de 60 países. Eso si es un premio de verdadero lujo. Gracias a la vida y no sigo más porque van a decir que tengo un «Pico de Oro» y como ya he contado, no es verdad.

Monos, primos y patinaje sobre hielo

En mi niñez y juventud, había dos salas de cine cerca de mi casa en el Barrio de la Salud, en Santa Cruz de Tenerife: Cine Princesa (antiguamente Cine Crespo) y Cine Delta. Ninguno existe ya. El primero estaba dos calles más arriba, en la calle Princesa Dácil (de ahí su segundo nombre) y el otro un poco más lejos pero a no más de cinco minutos caminando.

El original nombre de la primera sala le viene de Julio Crespo, su propietario. Inicialmente era al aire libre y había espectadores que llevaban las sillas de casa porque los asientos eran bancos. Más tarde se le puso techo y butacas, bastante duras, por cierto, porque eran de madera.

Recuerdo un domingo en la función de las ocho que estaba el cine repleto y, claro está, aquello no tenía aire acondicionado. Sólo dejaban las puertas abiertas para que entrara algo de aire pero, aún así, había mucho calor allí dentro.

Yo prefería ir entre semana a la función de las seis de la tarde, después de salir del colegio. Muchas de esas veces iba yo solo. Siempre he sido muy cinéfilo.

Volviendo a la historia que quería contar, no sé exactamente la edad que tendría pero calculo que serían unos 15 o 16 años.  Una tarde , junto a mis primos y compañeros de la música Migue y Chicho y otro común amigo y también compañero: Tino, fuimos al Cine Delta, más moderno que el Cine Princesa y que estaba justo enfrente del Campo de Futbol de La Salud.

La verdad es que no recuerdo que película fuimos a ver. Si recuerdo que todavía ponían el No-Do como antesala del film, a modo de noticiero. De hecho era el acrónimo de «NOticiario y DOcumentales»

Hay un dicho que dice: «Dios los cría y ellos se juntan». Nosotros éramos cuatro «Aries» de signo del zodiaco. Esto no viene al caso pero era una coincidencia y también me sirve para rellenar un poco.

Pasamos primero por la cantina que estaba a la entrada y cuando el tercer timbre avisó que aquello empezaba entramos a la sala y nos sentamos.

Comienza el NO-DO, con las noticias, el rollo propagandístico de Franco, y otros pequeños documentales. Entre ellos, uno en el que hablaban de un circo en el que unos chimpancés jugaban al hockey y era muy gracioso. Hoy en día, y desde hace muchos años, pienso que deberían estar prohibidos los circos con animales.

Volviendo al momento, era realmente simpático ver como jugaban y se pasaban la pelota los primates. A mí casi me da un ataque de risa y le daba con el codo a uno de mis primos, que estaba a mi lado derecho, como apoyando la risa.

Cuando empecé la historia dije que éramos cuatro: mis dos primos, el común amigo y yo.

En ese momento miro para el pasillo del cine y veo a mis tres acompañantes pasando hacia las filas delante de la que yo estaba. ¿Entonces quien estaba a mi lado?, me pregunté. No, no era ni ninguno de mis primos ni mi amigo, era un señor que estoicamente estuvo aguantando mis codazos y mis risas señalándole la escena de los chimpancés con sus sticks e incluso agarrándole el brazo.

Muy avergonzado, me levanté sigilosamente  y fui a dar a donde estaban mis acompañantes, unas filas por delante. Ellos se habían quedado unos minutos más en la cantina y yo había entrado en la sala convencido que estaba con ellos, pues ya estaba a oscuras.

Yo supongo que el señor habrá subido a los cielos como santo, mártir, beato o simplemente pensaba que yo era algún loco, el tonto del barrio o un gamberro violento y me soportó mientras duró la simio-escena que protagonizaban los chimpancés y yo, por mi comportamiento.

Moraleja: cerciórate bien al lado de quien estás sentado antes de que apaguen la luz del cine.

THE END

Canarios por el Mundo

Por Canarias pasó Cristóbal Colón para llegar a realizar la gran hazaña de su vida: Poner un huevo de pie. También descubrir América. De algo de ese espíritu viajero quedamos impregnados los canarios, potenciado por la propia realidad de vivir en una isla y sentir la necesidad de salir del archipiélago de vez en cuando y máxime si se tiene esa sed de conocer nuevas gentes y nuevas culturas que he tenido toda mi vida y sigo teniendo. Siempre he pensado que el mejor libro es un viaje.

En 1992 le dediqué al V Centenario del Descubrimiento de América, la canción «Colón, Colón»

Quiero contar aquí siete de mis viajes y sus correspondientes siete  historias en las que me encuentro con canarios en distintas ciudades del Mundo. Lo relato por orden cronológico:

Londres (Siglo XX)

Pasábamos unos días en la capital británica y decidimos hacer una excursión a la ciudad universitaria de Oxford y también a Stratford Upon Avon, la ciudad natal de William Shakespeare

Nos subimos al autobús de la excursión y nos dio la bienvenida el guía que nos acompañaría a la visita de la ciudad universitaria, a la ciudad natal de mi tocayo William y, de propina, a la tumba de Winston Churchill.

Cuando nos saludó note un acento familiar y enseguida me dije: este hombre tiene que ser canario. Está claro que le pregunté y ¡bingo! era también de mi isla, de Tenerife y más concretamente de Icod de los Vinos, el municipio en el que nació mi tío, el reconocido poeta Emeterio Gutiérrez Albelo.

Al final hasta hay una conexión literaria en esta historia.

París (Siglo XX)

Febrero en París. Un, poco corriente cielo azul en la capital francesa y un frío tremendo. Desde allí viajábamos a Roma pero una huelga del sector aéreo en Italia nos lo impidió, así que teníamos que regresar a Madrid.

Habíamos llegado unos días atrás al aeropuerto Charles Degaulle desde Londres y ahora nuestra vuelo era desde Orly, así que tomamos un taxi en la misma puerta del Hotel Hamilton, en el Boulevard Haussmann, cerca de la Ópera y de las conocidas Galerías Lafayette.

Ya en el aeropuerto y en la fila para facturar nuestras maletas, un chico joven, aproximadamente de mi misma edad, se dirige a nosotros  y nos pregunta: ¿ustedes son canarios, verdad? «Si», le contestamos, «de Tenerife».

Por la cara de alegría que puso es como si hubiera visto a toda su familia al completo. Como que estaba un poco agobiado y al oír a alguien de su tierra se sintió como arropado.

Tenía sus razones porque después viajamos juntos a Madrid y nos contó que él era de Gran Canaria y que había viajado hasta París como conexión para un vuelo que debía tomar después hasta Australia para encontrarse con el amor de su vida, con la chica con la que se iba a casar.

Un problema con su visado le había impedido que pudiera tomar su vuelo a la isla de los canguros, así que tenía que regresar a España para poner en regla los documentos que le faltaban.

Nos dijo que, en un par de semanas, en cuanto tuviera solucionado lo del visado, volvería a viajar para encontrarse con aquella chica australiana que yo me imaginaba rubia con los ojos verdes, muy características de aquellos lares de nuestra antípodas.

Una bonita historia de amor.

Antes de pasar a la siguiente historia me gustaría recordar a un canario del siglo XVI, que vivió en París, en la Corte de Enrique II. Su nombre era Pedro González, descendiente de los menceyes (reyes) de Tenerife y que, aunque no lo parezca, tiene mucho que ver con la canción de  La Unión – «Lobo Hombre en París». Interesante conocer la historia del tinerfeño «Petrus Gonsalvus»

Montecarlo (Siglo XX)

Verano, mes de julio y llegamos a Niza, en la Côte d’Azur, sobre las siete de la tarde después de recorrer los 662 kilómetros que la separan de Barcelona. Juventud divino tesoro: hotel, ducha, ropa limpia y a cenar.

Antes de seguir quiero recordar una anécdota del viaje y es que en el recorrido por la autopista desde Barcelona, cada cierto tiempo leía «Pique Nique» a tantos kilómetros y otra vez y otra vez y yo me preguntaba, pero bueno cuantos Picos se llaman Nique aquí, pensando que era alguna montaña que se llamaba de esa forma. Después me di cuenta que decía Pic-Nic, vamos, zona de descanso y para poder comer y demás menesteres.

Siguiendo con Niza, recuerdo que el hotel estaba en la mismísima avenida de Jean Médecin, una arteria principal de la ciudad. El restaurante estaba en una transversal a unos escasos 50 metros del hotel.

Terminamos de cenar y  como la noche era joven y nosotros también decidimos irnos a Montecarlo, que está a unos 21 kilómetros de Niza.

Recorrimos varios puntos importantes del Principado y como en esa época eramos muy ricos (en ilusiones y sueños), ¿dónde íbamos a acabar? Si, en el Gran Casino de Montecarlo. Para no gastarme mi fortuna, me puse un límite en el presupuesto dedicado al juego: 10 francos que, al cambio, serían unas 250 pesetas. Ya tenían la cara de Juan Carlos I. Creo que esa era la mínima propina que se le daba a un camarero allí, así que, con se ve, ni soy nada aficionado al juego, ni quería gastar ninguna cantidad significativa en ese entretenimiento en el que, por estadística, la banca casi siempre gana. Mi visita al casino era únicamente por curiosidad.

Soudain j’ai été surpris. Para los que no sepan francés: De repente me sorprendí. Justo en la puerta del Casino me encontré a mi profesor de literatura. Nos miramos y casi al mismo tiempo dijimos ¿qué haces aquí?.

Roma (Siglo XXI)

¡A estos chicos los conozco yo! escuche que decía una voz femenina que me resultó familiar. Era noviembre, por la tarde y estábamos en la Piazza del Popolo

Miré hacia atrás y, efectivamente, era alguien conocido. Era Conchi, empleada de la antigua CajaCanarias, la caja de ahorros que absorbió La Caixa, en su sucursal de la calle Méndez Núñez de Santa Cruz de Tenerife.

Llevaba años yendo a esa sucursal y nos conocíamos bastante. Incluso su padre había sido director de aquella oficina y también tuve bastante relación con él. Don Jaime, se llamaba.

Bueno, el caso es que ella se encontraba de crucero y estaba pasando el día en Roma con su esposo. Casualidades de la vida pero nos encontramos en la Ciudad Eterna.

Praga (Siglo XXI)

Una fría mañana de noviembre en Praga. Nos hospedábamos en el Hotel Pyramida. Estaba allí para participar en un festival internacional de música junto al cantante lanzaroteño Cleofás Hernández. Como teníamos libre unas horas hasta el ensayo, que era por la tarde, decidimos ir en una excursión con guía para conocer un poco la ciudad.

Estuve buscando a ver si había alguna en español pero fue imposible, así que, elegimos la que hacía el recorrido con guía en inglés. La verdad es que era muy cómodo porque nos recogían en el propio hotel . Era un microbús y sólo éramos ocho  personas más el guía.

Cual fue mi sorpresa al ver que de los ocho ocupantes del vehículo, había un matrimonio sueco, nosotros dos y,…otros cuatro canarios. Estamos en todas partes.

Para que la coincidencia fuera más anecdótica, dos de ellos eran un conocido político tinerfeño y su esposa. Los otros dos canarios también iban con ellos. A decir verdad, de los otros dos uno de ellos era peninsular pero residente en la isla de La Palma y el otro acompañante, de Gran Canaria.

Éramos mayoría absoluta en la excursión: Canarias 6, Suecia, 2, República Checa 1. El gofio nos alimenta y nosotros nos encontramos por cualquier parte del Mundo.

Ya que hablamos de Praga, recordemos a Franz Kafka aunque en aquella ocasión nadie se convirtió en escarabajo.

Berlín (Siglo XXI)

Berlín, final de noviembre y muchísimo frío. Asistíamos nuevamente al Festival Berliner Perle. Esta vez con tres jovencísimos cantantes: Elly Qurbelo y Xani Recco, de Tenerife y Elia Yago de Valencia.

Nos alojamos en el Best Western Hotel Am Spittelmark situado en Neue Grünstraße, muy cerca de la Isla de los Museos  o «Museumsinsel» en la lengua de Goethe

El hotel muy bien en cuanto a ubicación, atención y de buena calidad en sus servicios. Buena elección pero, lo mejor…

Que enfrente del hotel había un bar-restaurante de comida española que se llamaba y se llama «Tapas y Copas»

¡Vaya coincidencia! dijimos. «Nos viene genial para ir a tomar algo después de cenar», ya que la cena la teníamos incluida y era en la misma Casa de la Cultura Rusa en  friedrichstrasse  enfrente de Galerías Lafayette. Justo de algo sucedido en ese centro comercial contaré otra historia.

Terminó la noche del festival, llegamos al hotel y al rato cruzamos la calle para ir  a conocer el «Tapas y Copas» y tomarnos un café con leche o un chocolate caliente y ahora viene lo bueno:  el establecimiento estaba regentado por dos canarios, uno de Las Palmas de Gran Canaria y otro de Santa Cruz de Tenerife. No recuerdo sus nombres

Muy amables y buenas conversaciones con los dos dueños, que se repitieron las noches siguientes. Hasta me dejaron una guitarra y armamos una buena. Muy divertido y digno de ser recordado.

 

Nueva York (Siglo XXI)

Llegamos el 13 de noviembre a «La Gran Manzana» procedentes de Madrid. Habíamos gestionado previamente el traslado al hotel y nos recogió un amable conductor dominicano y ¿adivinan de dónde era su abuelo? Si, si, de Tenerife.

Parece que noviembre ha sido un mes del año en el que he viajado bastante.  Hacía un poco de frío que ya anunciaba la llegada del «Thanksgiving Day», del «Black Friday» y de las fechas navideñas.

Dos días después de nuestra llegada y después de desayunar en el Hampton Inn Manhattan North Hotel y saludar a Rosa, la gentil camarera encargada de tener siempre a punto la zona de cafetería, nos dirigimos hacia el Museo de Historia Natural y, después de visitarlo, cruzamos la larguísima avenida Central Park West y nos adentramos en el Central Park.

Estábamos allí para grabar un videoclip de una de mis canciones y estuvimos filmando en diferentes zonas del gran espacio verde neoyorquino.

Habíamos terminado de grabar unas imágenes cerca de la Bethesda Fountain y de disfrutar del tremendo show que hacían allí unos músicos callejeros, cuando oí esa forma de hablar español tan característica que tenemos los habitantes de Canarias, aunque cada isla tenga sus propias peculiaridades lingüistícas.

Miré hacia atrás y vi que eran cuatro treintañeros, dos chicas y dos chicos y, cuando nos adelantaron, dije desde atrás: «dicen que los canarios son un desastre». Automáticamente se giraron hacia mí extrañados y me sonreí, contagiándoles la sonrisa y la sorpresa de encontrarnos con gente de la tierra tan lejos de casa.

Eran de mi isla, de Tenerife y concretamente del municipio de Güímar.

Quedaba confirmado ese espíritu viajero del que hablaba al principio, con el que habíamos quedado impregnados los canarios cuando Cristóbal Colón, desde Canarias, partió para descubrir América, donde nos encontrábamos
en aquel momento y además, muy cerca de la Universidad de Columbia, que lleva el nombre del descubridor.

Creo que todos conocemos al actor Héctor Elizondo, al que hemos visto en numerosas películas y series. Su segundo apellido es Medina y su madre, de ascendencia canaria. Nacido en Nueva York pero de sangre canaria y vasca.

He contado siete historias en siete ciudades diferentes y es que siete eran las Islas Canarias, aunque, anticipándonos a la política, reconocimos a «La Graciosa», como la octava isla  canaria. Y lo hicimos en esta canción que compuse hace unos años: «Ocho Islas Canarias», interpretada por la cantante tinerfeña Ely Qurbelo.

Bueno, termino que me voy de viaje.

Guillermo Forever

Guillermo: nombre de origen germánico – «Wilhelm» – Wil –  Helm

William en inglés, Guglielmo en italiano, Guillaume en frances, Guilherme en portugués,…

Mis padres habían decidido ponerme José Manuel por mis abuelos materno y paterno respectivamente: José Martín Méndez y Manuel Albelo García pero, casualidades de la vida, nací un 6 de abril, día de San Guillermo y mi padre también se llamaba Guillermo y, para más «inri», mi bisabuelo paterno también se llamaba Guillermo, así que, como de casta le viene al galgo, yo me tenía que llamar Guillermo, venía ya impreso en mis genes. ¡Vaya puntería!

En la calle en la que viví  en mi infancia y adolescencia, muy cerca de mi casa había una pequeña tienda de víveres. La dueña se llamaba Doña Guillerma. Extraño nombre para una mujer y la única que he conocido con esa forma femenina de Guillermo.

Sigo caminando por la vida y a ver si adivinan cuál es el nombre de mi suegra. Pues si, aunque parezca difícil de creer: Guillermina, al igual que su abuela y una sobrina.

Servicio militar en La Coruña, como ordenanza personal del Gobernador Militar, Teniente General Quintana Lacaci. Acabo de decir sus apellidos, pero ¿cuál era su nombre de pila? Si, si, ese mismo: Guillermo, pero no sólo eso. ¿Cómo se llamaba su esposa? Pues, Elena, como mi esposa y en concreto María Elena Ramos, como una de mis primas.

¿Y dónde nació el General Quintana? En Ferrol, como la abuela de mi esposa.

El 6 de febrero de 2013 me operaron y fue una operación que me salvó la vida. ¿Cómo se llamaba mi cirujano? Acertaron: Guillermo. A él le debo los años extra.

Me han llamado Guille, Gui, Willy, Will, Guillermito y hasta Guillermo. Algunos de mis amigos italianos me llaman Guglielmo (Gullelmo) – la «gl» italiana corresponde a nuestra «ll». Un colega y amigo búlgaro me llamaba «Guilermo», hasta que se lo escribí así «Gijermo» y empezó a llamarme correctamente.

Otra bonita coincidencia: nuestros amigos Elena y Guillermo (Los Mismos) y mi esposa y yo: Elena y Guillermo.

Ah, uno de los actores de Hollywood que más le gusta a mi esposa es Brad Pitt. Yo pensaba que era porque es buen actor y muy guapo, pero ya descubrí por qué: el nombre completo es William Bradley Pitt, es decir: Guillermo Bradley Pitt. Vamos, que le gusta porque se llama como yo. El que no se consuela es porque no quiere.

Pues eso, Guillermo Forever: William – Will – I – am / I am Will.

 

Adler’s Appetite en Tenerife

Adler’s Appetite en Tenerife

El 21 de enero de 2005 actúo como promotor, junto con Robert Mills, del concierto del grupo «Adler’s Appetite» en Tenerife, que se celebra en la Sala Nooctua.

Steven Adler fue batería de Guns N’ Roses y junto a Jizzy Pearl (voz), Keri Delli (guitarra) y Robbie Crane (bajo) formaban la banda.

Esta es la lista completa de conciertos en su gira por España ese año:

14 de enero – Palma de Mallorca (Assaig)
15 de enero –  Pamplona (Gares)
18 de enero –  Madrid (Arena)
19 de enero –  Granada (El Tren)
21 de enero –  Tenerife (Nooctua)
22 de enero –  Zaragoza (Oasis)
23 de enero – Barcelona (Razzmatazz)

Participando también, como teloneros, el grupo tinerfeño Kaledonia, de quienes he sido co-productor, junto a Gilberto Martín, y que interpretan aproximadamente un 70% de mis temas en su repertorio.

Orgulloso de este gran banda de nuestra tierra canaria compuesto por Samuel Trujillo (guitarra y voz), Javier Albelo (batería), Sergio Martín (bajo y coros) y Daniel Lora (guitarra y coros).

Por la mañana fue la rueda de prensa en el Hotel Taburiente de Santa Cruz de Tenerife.

Contestando a las preguntas de los medios de comunicación estábamos Steve Adler, Robert Mills y yo, junto a Samuel Trujillo y Sergio Martín, de Kaledonia. Un poco más tarde llegaron el resto de componentes de «Adler’s Appetite» y se unieron a la rueda de prensa.

La apertura del concierto con cuatro temas de Kaledonia levanta al público y demuestra el nivel musical y la fuerza de este gran grupo canario.

Lleno absoluto y estupendo concierto de ambas bandas.

Un agradecimiento a José Juan Rivero, director de la Discoteca Nooctua y también a los patrocinadores, entre ellos y casualmtente, la constructora GuillerPrax, de cuyo «logo» soy autor.

Dos días antes del concierto me enteré de que el diseño del cartel lo había realizado mi sobrino Mauro, que se suma a mi hijo Javier (batería) y mi sobrino Sergio (bajo) de Kaledonia en la aportación familiar al evento.

Anne Marie David, Eurovisión y Universong

Hace ya unos años tuve la suerte de conocer a una gran artista, una gran persona que, además, se ha convertido en una gran amiga: Anne Marie David, cantante francesa ganadora del Festival de Eurovisión en 1973 y tercer lugar en 1979.

Hemos coincido en numerosos festivales por esos mundos y también ha estado como artista invitada en el Universong – Festival Internacional de la Canción de las Islas Canarias, del cual soy director desde 2001.

Durante su actuación en Tenerife interpretó la canción con la que ganó el Festival de Eurovisión en 1973 y también «La Chanson de Marie Madeleine»   y es que su tranpolín a la fama lo consiguió cuando fue elegida, entre más de seiscientas cantantes, para la interpretación de María Magdalena en la versión francesa de de la ópera rock «Jesucristo Superstar».

Casualmente, la cantante que interpretó el mismo papel, en la versión española, Ángela Carrasco, también fue artista invitada en nuestro festival www.universong.com e, igualmente interpretó «Es más que amor», la canción de María Magdalena.

Anne Marie David – Eurovisión 1973 – Primer Premio

Eurovisión 2015 – 60 Aniversario – Anne Marie David  (Artista invitada)

En 2017 y 2020, Anne Marie David también ha colaborado conmigo como componente del Jurado Internacional del Festival Viva la Música, certamen de música online que dirijo.
Además, como parte de otros jurados internacionales, hemos sido compañeros en Malta, Italia y Turquía.

Recuerdo una excelente velada en Estambul con ella, su hijo Frederic y mi esposa Elena, después del concierto.  Otros momentos divertidos y mucha buena música. Un honor contar con su amistad.

Anne Marie David – «Jesucristo Superstar»

Actuación en el Universong 2010
Festival Internacional de la Canción de las Islas Canarias

Al Stewart en Tenerife

En 1997 gestioné, junto a mi primo y socio José Pablo Albelo, el concierto del cantautor escocés Al Stewart (Alastair Ian Stewart) en Tenerife y en concreto en la Terraza «El Pisotón». Además de «Year of the Cat», el genial artista británico residente en San Francisco, ofreció al público tinerfeño un amplio repertorio en acústico acompañado por el guitarrista Paul Robinson

Había quedado en recogerlos a las las siete y media de la tarde en el hotel en el que se alojaban y nos dirigimos a Santa Cruz. Paré en el Hotel Mencey y pregunté si tenían habitaciones disponibles ya que Al Stewart nos había comentado que prefería estar en otro alojamiento, ya que al día siguiente sus acompañantes irían a visitar el Parque Nacional de Las Cañadas del Teide y él quería quedarse allí descansando y, sobre todo, en un hotel en el centro de la ciudad, por si en algún momento le apetecía salir a dar un paseo. Quedó contento con el cambio.

Estábamos en Santa Cruz, pasamos por la calle de San Francisco, fuimos a  a San Andrés,…como le comenté, te sentirás como en casa, esto parece California.

Llegamos al lugar del concierto y probaron sonido. No era nada complicado: dos guitarras acústicas y dos micrófonos para voces, así que terminamos pronto y fuimos a cenar.

Mesa para seis, pedí cuando entramos al restaurante al que fuimos a cenar: Al Stewart, su guitarrista Paul Robinson y su esposa Jill Carole Robinson, mi amigo Robert Mills, promotor de conciertos, mi socio José Pablo Albelo y yo. Bella velada hablando sobre todo de música y también de vinos, ya que Al Stewart es un verdadero experto.

Aún conservo la foto dedicada que me dio y el camarero que nos atendió también tuvo la oportunidad de conseguir su autógrafo. Primero me preguntó a mí y le consulté a Al y me dijo que sin problema. Muy amable y muy cercano en todo momento.

De allí al concierto y puedo decir que estuvo genial.  Dos guitarras acústicas, dos voces y, en ningún momento eché de menos ningún instrumento. Excelente actuación y un gran recuerdo.

«The Year of the Cat» se grabó en Abbey Road Studios en 1976 por Alan Parsons.

Ah, al igual que Rod Stewart, el apellido se pronuncia «Stuart» (Estuardo castellanizado). No «Stiguart» como he escuchado a muchos especialistas en música.


In 1997 I managed, together with my cousin and partner José Pablo Albelo, the concert of the Scottish singer-songwriter Al Stewart (Alastair Ian Stewart) in Tenerife at the «El Pisotón» Terrace. In addition to «Year of the Cat», the great British artist living in San Francisco, offered the Tenerife public a wide repertoire in acoustic accompanied by guitarist Paul Robinson

I had arranged to pick them up at seven thirty in the afternoon at the hotel where they were staying and we headed to Santa Cruz. I stopped at the Hotel Mencey and asked if they had rooms available since Al Stewart had told us that he preferred to be in another accommodation, since the next day his companions would go to visit the Las Cañadas del Teide National Park and he wanted to stay there resting and Especially in a hotel in the city center, in case at any time he wanted to go out for a walk. He was happy with the change.

We were in Santa Cruz, we went through the street of San Francisco, we went to San Andrés,… as I mentioned, you will feel at home, this looks like California.

We arrived at the concert venue and they tested sound. It wasn’t complicated at all: two acoustic guitars and two vocal microphones, so we finished early and went to dinner.

Table for six, I ordered when we entered the restaurant where we went to have dinner: Al Stewart, his guitarist Paul Robinson and his wife Jill Carole Robinson, my friend Robert Mills, concert promoter, my partner José Pablo Albelo and myself. Beautiful evening talking mostly about music and also about wines, since Al Stewart is a true expert.

I still have the dedicated photo she gave me and the waiter who served us also had the opportunity to get her autograph. First she asked me and I consulted Al and she said no problem. Very friendly and very close at all times.

From there to the concert and I can say it was great. Two acoustic guitars, two voices, and at no time did I miss any instrument. Excellent performance and a great memory.

«The Year of the Cat» was recorded at Abbey Road Studios in 1976 by Alan Parsons.

Oh, like Rod Stewart, the last name is pronounced «Stuart» (Castilianized Stuart). Not «Stiguart» as I have heard from many music specialists in Spain.

Sound Balera

En 2002 propongo a mi amigo y colega Gilberto Martín la creación de un grupo musical junto a sus compañeros Elvio y Juan Carlos. Después de barajar muchos nombres propuse la combinación de dos conceptos: sonido y zona de baile, uno en inglés y otro en italiano. Así surgió «Sound Balera»

En febrero de 2003 gestiono y dirijo el lanzamiento del nuevo álbum «Sabroso Dance»,  organizando su presentación oficial en la Discoteca Nooctua, así como todas sus actuaciones en distintos canales de TV y entrevistas en radio y prensa.

El álbum incluye versiones de mis canciones creadas en años anteriores para Salsarrica(Ha llegado el carnaval, El Perenquén, El Checumbé, Dame tu cariño, Ritmo caramelo, Mambo Latin Salsa y ¿Qué será la cosita») y otras de Gilberto Martín, líder de Sound Balera y co-productor del álbum.

Después vendría la producción de otras canciones como «El cielo tiene azúcar», homenaje a Celia Cruz y «Santa Cruz está de moda», dedicada al Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2007. Ese año, Sound Balera abre la Gala de Presentación de Candidatas a Reina del Carnaval. El acto se celebró en el Parque García Sanabria.

Quiero destacar también las actuaciones de Sound Balera en 2003 y 2006 en el Universong – Festival Internacional de la Canción de las Islas Canarias, certamen que dirijo desde 2001.

Somos como Somos – TV Canaria

En el primer cuatrimestre de 2004 participé en este programa de la Televisión Canaria como autor de la sintonía y fondos musicales y, también, como guionista y productor.  Un programa de humor, entretenimiento y cámaras ocultas.

Las escenas se graban en los estudios de la productora TeleVideo Canarias, así como en exteriores en Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria.

Fue una gran experiencia personal y, amén del intenso trabajo, muy divertida y que agradezco al ya fallecido José Miguel de Salamanca, director de la productora de TV que realizaba el programa.

Era una mezcla de «Waku, waku» y «Videos de primera», aunque con un formato propio y muy original.

Con la cantante Almudena Tegel en el plató del programa

Me pasaba horas escribiendo los guiones de las cámaras ocultas que realizábamos y me reí muchísimo, tan sólo al pensar las distintas situaciones y, por supuesto, a la hora de llevar a cabo cada escena.

Tengo un buen recuerdo de José Miguel, de Pilar, su esposa, de Teresa Torrents, de Montse, mi compañera de «Etcétera» que también colaboraba conmigo en el proyecto, de su madre, como actriz, de mi hijo Javier y de Richard, su compañero de Historia del Arte, ambos en producción, de Carlos, de Chema Muñoz y Rocío, estupendos actores, de Esther Gómez, la presentadora y tantos otros buenos profesionales.

También de todos los invitados al programa, conocidos personajes de la cultura, el arte y del periodismo. A muchos de ellos ya los conocía y a otros tuve el placer de conocerlos allí y poder mantener una buena amistad con ellos o compartir futuros proyectos.

Al final, todos «Somos como somos»

Víctor Garrocho

Víctor Garrocho

En el año 2000 gestiono y organizo el lanzamiento y la presentación del álbum debut del canta-autor canario Víctor Garrocho, a través de la discográfica madrileña Discoloco Records y su director y buen amigo Mikel Barsa.

Este trabajo discográfico es presentado en el Espacio Cultural La Granja, en Santa Cruz de Tenerife, con lleno absoluto y también, a nivel nacional en el Teatro Alcázar,  de Madrid, con la asistencia de destacadas figuras de la música. La Televisión Canaria graba un reportaje de la presentación en la capital de España. El acto cuenta con la colaboración de Cadena 100 y Fundación Autor.

Justo ese día de junio del año 2000 en el hacíamos la presentación en Madrid, me llamaron para informarme que había obtenido el «Trofeo Ganador» en el Festival de la Canción Latinoamericana de California, con mi canción «La lluvia de primavera». No estaba nada mal para ser mi primera participación internacional compitiendo con mis canciones en un certamen con artistas de otros países.

Un mes después también estuvo presente mi canción en el Festival de Candelaria esta vez acompañados por la orquesta del certamen, aunque también con mi arreglo musical.

A ambas presentaciones invité al manager y representante artístico Tomy Lara (Cam Management), que, en ese momento, era el manager de Sara Montiel y quien, al presentarle el proyecto de Víctor Garrocho, quedó muy impresionado con su voz, sus canciones, así como del excelente nivel de los músicos que lo acompañaban.

Grabamos también videoclip promocional de la canción «Billete de ida»

Gestiono igualmente, a través de Discoloco Records y desde nuestra productora Tabaiba Records,  la edición y distribución a nivel nacional del álbum y su promoción en distintos medios de comunicación a través de entrevistas, actuaciones y reportajes.